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Cuando visitamos los cementerios, uno de los temas más recurrentes es la representación de Eros y Tánatos. El amor y la muerte.


Eros representa los instintos más primitivos por satisfacer los deseos libidinosos, los de hambre y los de sed, es decir, las pulsiones de vida; mientras que Tanatos engloba los deseos por satisfacer los impulsos de destrucción y agresividad, ergo, las pulsiones de muerte. Ambos, Eros y Tánatos, aparecen de un modo explícito y otras de un modo mucho más sutil en nuestros cementerios. enmarcando en un contexto alegórico la relación entre el deseo y la pérdida.