

Siglos XIX-XX

Siglo XX



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Siglo XX


En torno a este panteón podemos decir que puede ser el conjunto escultórico formado por infantes más teatral del Cementerio, esculpido en los Talleres Navas Parejo en 1928. Este conjunto escultórico plasma a unos niños que perdieron a su madre.
Calatrava et al. (2006), al respecto, señalan que:
Es, precisamente, en la espectacularidad y efecto visual de este conjunto esculpido en 1928 donde reside su innegable atractivo. Desde una perspectiva iconográfica, no deja de ser sugestivo comparar el mausoleo de los Montes Escobar con el panteón de Alejandro Palomar en el Cementerio de Torrero, en Zaragoza, realizado en 1907 por Enrique Clarasó, este conjunto también apelaba al potencial “lacrimógeno” de los niños melancólicos.

En este primer panteón hacemos una parada para hablar sobre el creador de esta escultura, dado que él y su escuela son primordiales en muchas de las obras del Cementerio de Granada. Nacido en Málaga, Jose Navas-Parejo vivió en Granada desde los siete años, ciudad en la que pudo desarrollar su carrera artística como escultor e imaginero.
Navas Parejo también elaboró obras tan emblemáticas como el Tabernáculo de la Catedral de Granada, bajo la tutela de sus protectores los Duques de San Pedro de Galatino. (Ayuntamiento de Granada, 2014).
Respecto a estos, el periodista Diego Márquez (2015) señala que fueron referentes de la Granada ilustrada, buscaron el progreso de la ciudad con variedad de iniciativas empresariales.

Esta obra está realizada por José Frapolli Peli, autor de numerosas obras en Andalucía.
El taller que tenía en Granada complació la demanda de los ciudadanos granadinos hasta que en el año 1910 surgió el taller dirigido por José Navas-Parejo Pérez.
Esta obra es una réplica exacta de uno de los ángeles que veneran al Tabernáculo de la Catedral de Málaga.

Francisco Góngora del Carpio, hijo del famoso arqueólogo Francisco de Góngora y Martínez, fué el primer director del Museo Arqueológico de Granada, uno de los primeros establecidos en España.

Ángel Ganivet es el precursor ideológico de la generación del 98, siendo el creador de una corriente literaria y de pensamiento.
Dos de sus libros más célebres son Granada la Bella y el Idearium español. Fundador de la Cofradía del Avellano dónde se reunían los intelectuales de la localidad.

En este panteón podemos observar la obra de otro escultor granadino, Nicolás Prados López, escultor también del Cristo de los Favores, obra que ejecuta en 1944.
En la ejecución de esta obra, Lorite Cruz (2015) señala que fue el propio Nicolás Prados López años después, el escultor se cortó y la superficie quedó manchada de sangre, por lo que pensó en tapar la mancha poniendo al cristo en posición horizontal.

Nos encontramos ante tres ángeles que enfocan su atención hacia las flores que brotan desde la tumba.
Los ángeles, en diferentes planos de profundidad, simbolizan la desesperación, resignación y desconsuelo.

Realizado en 1881, este panteón el retrato de la escultura no corresponde con el de la difunta. Es conocido como “La novia” o “Bella durmiente”, y es que Dolores Mirasol suele amanecer con un ramo de flores puesto por parejas que van a casarse, esperando tener más suerte que ella el día de su boda.
La leyenda cuenta que a esta bella dama la muerte le vino el día de su boda. Al respecto, Girón, C. (2017) señala que: «La realidad es que es una estatua mandada hacer por el hermano de la fallecida, la cual no murió el día de su boda como cuenta la leyenda sino en su etapa de vejez, aunque los familiares la representan como la Aurora del cuento del francés Charles Perraul.»
En este panteón podemos observar el conjunto escultórico de una pareja de “puttis helenísticos”.
Los puttis son figuras de niños alados que abundan en representaciones del arte renacentista y barroco.

Melchor Almagro Díaz (1882-1947) es uno de los hombres más destacados de su generación por el entusiasmo y energía que puso en la lucha por las libertades y en Granada, conocido por defender y mejorar las condiciones de vida de la ciudad.
Su nombre se le puso a la actual Plaza de la Trinidad, que por un tiempo se llamó “Plaza de Melchor Almagro”.
En el panteón de Melchor Almagro encontramos la obra del escultor Agustín Querol Subirats, que se inclina hacia el Realismo.
El pedestal está formado por volúmenes de sección tronco-cónica, con elementos ornamentales, inscripciones y relieves vinculados con la vida del difunto.

La familia Rodríguez Acosta es una ilustre familia granadina la cual ha tenido importantes consecuencias en el desarrollo económico de Granada, participando en la construcción de canales de riegos, negocios bancarios, infraestructuras mineras, eléctricas, subvenciónes de empresas periodísticas, industria azucarera, etc.
Destaca la figura de José María Rodríguez Acosta, un magnífico pintor cuyas obras estaban centradas en la naturaleza muerta y en los desnudos femeninos, obtuvieron premios a nivel nacional e internacional. Destaca el Carmen granadino que le sirvió de estudio, convertido hoy día en la Fundación Rodríguez Acosta, siendo el objetivo principal el fomento y difusión de la cultura. Destacan Ortega-Gasset, Fernando de los Ríos y Manuel de Falla como parte de su primer Patronato. Es necesario destacar las medallas otorgadas a la Fundación, tales como la Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1969, la Medalla al Mérito en las Bellas Artes del Ministerio de Cultura español en 1982 y la Medalla de Oro de la Ciudad de Granada en 1996.
Este patio también es conocido como el Patio de los Ángeles la gran variedad de estas figuras. En el año 2002 se rehabilitó para construir espacios cinerarios con jardines.

En este mausoleo encontramos la escultura del Ángel-mujer.
El escultor, Pablo Loyzaga, percibe un contraste plástico entre la geometría y sensualidad, información y simbolismo, evidente y oculto, sugiriendo al espectador una doble perspectiva visual.
Francisco Seco de Lucena fue un escritor, abogado, político español y periodista. Junto a su hermano Luis Seco de Lucena, fundador del periódico El Defensor de Granada, inició sus destrezas en el periodismo. Colaborador en la revista “La Alhambra” y gran amigo de Ángel Ganivet, fue el autor del prólogo de la obra “El escultor de su alma”.
Es el artista Pablo Loyzaga el escultor de esta obra y de otros monumentos como el que hizo a Fray Luis de Granada situado en la plaza de Santo Domingo y la decoración escultórica del Carmen Rodríguez Acosta.

Esta tumba corresponde al médico Manuel Rodríguez Torres.
Sobre la tumba observamos una figura de Cristo de largo cabello semidespojado de su vestimenta. De forma cotidiana recibe oraciones y ruegos del pueblo que le concede poderes prodigiosos.
Al respecto, Rafael Briones (1982) señala que: » Hay una tradición en torno a la escultura del Cristo, y es que todos los viernes, a las cinco de la tarde, tiene lugar un ritual, el rosario penitencial, dirigido por un seglar, Manuel «el carnicero», un hombre de unos sesenta y cinco años, y al que asisten un grupo de unas treinta personas. Al principio fue sólo el primer viernes de cada mes, pero más tarde se extendió a todos los viernes del mes. La tradición tiene su origen en las personas que empezaron a subir: éstas, en su mayoría, eran las mismas que iban a rezar los primeros viernes de mes al Cristo de los Favores en el Campo del Príncipe.» La afluencia de devotos que tiene es tal que la figura de Cristo ha tenido que ser protegida por una urna de cristal para así evitar tocarla y que se lleven trozos de la vestimenta.
Con el paso del tiempo las oraciones que los fieles rezaban por el alma del difunto se acabaron dirigiendo a la escultura neoclásica del “Cristo despojado de sus vestiduras”. En 2002 la familia lo donó a la ciudad y en 2005 tuvo que ser protegida por una urna y posteriormente restaurada. De la familia de Manuel Rodríguez Torres hay pocos representantes que acudan a cuidarla o visitarle, no obstante, la tumba suele estar colmada de flores. En esta tumba podemos encontrar tanto Arte, Devoción y Culto.

A lo largo del cementerio vamos a ir encontrando diversos procedimientos para los enterramientos.
En este patio encontramos el Jardín de las cenizas, donde hay columbarios especiales para cenizas.